Las cosas que extraño de mi tierra

Por Julisa Murcia y Jorge Martínez

Julisa:

Probablemente pocas personas en este país hablen de su tierra, tal vez porque entre su trabajo, tareas del hogar, familia y muchas otras cosas no tengan tiempo para decir lo mucho que extrañan su tierra. Llega el tiempo de cambiar y para eso yo quiero expresar a todas las personas las cosas que extraño de mi tierra Honduras y su gente. Una de las cosas que más extraño es la manera en que vivimos, una vida sin preocupaciones por que somos conformes con lo que tenemos.

La comida es parte de mi vida y una de las cosas que más extraño porque es algo que me identifica y sé que en cualquier parte del mundo donde yo esté la comida tradicional de mi país me recordará la felicidad, la unidad y la armonía de mi comunidad. Los amigos y familia siempre los voy a extrañar y son lo más importante para mí porque siempre me apoyaron, me ayudaron a crecer en mis sueños y me ayudaron a dejar mis miedos.

De mis amigos tengo mucho que decir, ellos fueron los amigos más sinceros que nunca he tenido. Cuando yo estaba en mi tierra ellos siempre me dieron su apoyo cuando yo decidí viajar a los Estados Unidos y por eso yo siempre tendré gratitud con ellos y espero que algún día el destino me permita volverlos a ver.

Jorge:

Lo que más extraño de mi tierra El Salvador en mi pueblo Nuevo Lourdes es como mis amigos y yo acostumbrábamos a jugar fútbol desde las cuatro de la tarde hasta las nueve de la noche; era una diversión de todos los días, era nuestra pasión jugar al fútbol. Mientras descansábamos todos reuníamos dinero para comprar los antojitos donde la mamá de nuestro amigo Alejandro. La mama de él siempre salía a vender antojitos como: pasteles, enchiladas, yuca frita, empanadas de leche, frijoles, atol de elote, atol de piña y elotes locos. Entre todos nosotros reuníamos algo así como $12 dólares y comprábamos casi toda la venta de la señora.